Hasta la implementación de la
LOMCE, el examen necesario para acceder a la universidad era la PAU. Había que
examinarse de Lengua castellana y literatura, Lengua extranjera, Historia de la
Filosofía o Historia de España (a elegir) y una asignatura específica de
modalidad. En el Bachiller de Humanidades los alumnos podían elegir entre
Historia del Arte, Latín, Literatura Universal, Historia de la Música y Griego.
Con la entrada en vigor de la
LOMCE dicho examen ha sido reemplazado por la EBAU o EvAU (el nombre cambia
según la Comunidad Autónoma). Este año va a ser el primero en el que haya que
realizarla para entrar en la universidad, y los alumnos se examinarán de Lengua
castellana y literatura, Lengua Extranjera, Historia de España y una materia de
modalidad, pero esta última ya viene marcada por la ley, así que, al contrario
que antes, no se puede elegir. En el caso de las Humanidades la asignatura
obligatoria en la EBAU va a ser Latín, con lo que se pierde la posibilidad de
examinarse de todas las demás.
Sabemos que los exámenes no
tienen la importancia que se les da, y que el hecho de examinarse o no de una
asignatura no debería tener ninguna influencia en la opinión que tienen de ella
los alumnos. No obstante, es una realidad que a los estudiantes de Bachiller
les preocupan mucho las notas y durante sus dos últimos años de instituto solo
piensan en la prueba de acceso a la universidad. En tal situación, es muy
difícil hacerles ver la importancia de las materias de las que no se van a
examinar, porque, en esos momentos, para ellos solo es relevante lo que entra
en sus exámenes. Si Historia del Arte no va a tener un papel decisivo para
ellos a la hora de entrar a la universidad y elegir carrera, le van a prestar
muy poca atención para centrarse en las asignaturas que sí que van a definir su
futuro académico.
Considero que este cambio de
asignaturas provocado por la LOMCE va a acabar con las Humanidades en los
institutos españoles. Cuando una asignatura se hace optativa, en gran medida se
la está eliminando del sistema educativo, ya que muchos estudiantes van a dejar
de cursarla. Esto es lo que seguramente ocurrirá con Historia de la Filosofía:
no entra en la EBAU, es optativa y tiene una mala reputación entre los
adolescentes, ¿quién la va a cursar voluntariamente? Está condenada a ir
desapareciendo poco a poco, hasta que llegue el momento que no merezca la pena
ofertarla porque no la elija nadie.
El caso de Historia del Arte es
algo distinto, porque ya era optativa antes. Aun así, podía conquistar a los
estudiantes de Humanidades interesados en el arte y marcarles para siempre,
consiguiendo incluso que se decantaran por esa carrera universitaria. Muchos la
elegían porque les parecía interesante y era una buena opción para la PAU, y le
iban cogiendo el gusto a lo largo del curso. Si ya no es una opción para la
EBAU, muchos menos estudiantes la van a coger porque esa motivación se pierde.
Por lo tanto, con el paso de los años cada vez serán menos los jóvenes que
cursen Historia del Arte y descubran lo fundamental que ha sido el arte en la
historia de la humanidad y el impacto que tienen las artes pasadas en la actualidad.
Si no tienen esta asignatura, probablemente nada despierte en ellos ese interés
y curiosidad tan necesarios, y pasen por la vida sin haber disfrutado jamás del
arte.
He decidido subir esta noticia
porque me parece que, como futuros maestros, es interesante estar al día de los
cambios en la legislación educativa y conocer sus consecuencias. Hasta que no
me informé no habría imaginado el cambio tan grande que iba a suponer la LOMCE
en el área de las Humanidades. Además, es un tema muy polémico y parece bastante
difícil alcanzar un consenso, así que me gustaría saber qué pensáis vosotros, y
si estáis de acuerdo en que la nueva prueba de acceso a la universidad es
negativa para las Humanidades y el Arte, o tenéis otro punto de vista distinto.
Estoy de acuerdo contigo, la LOMCE es una ley contraproducente para las humanidades, yo no puedo comprender por ejemplo la obligatoriedad de la asignatura de religión y el peso que se le da a su nota para poder acceder a la universidad en detrimento de filosofía o historia del arte, cuando en la asignatura de religión en muchas ocasiones se realiza un contraaprendizaje. Esperemos que se pueda conseguir un pacto educativo para poder tener un proyecto educativo serio y a largo plazo, aunque no fuera así la LOMCE debería quedar derogada.
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