En
esta obra, la autora defiende el valor de las humanidades y las artes frente a
la educación principalmente dirigida al beneficio económico. Trata de hacer ver
las consecuencias que pueden traer nuestra indiferencia y nuestra actitud
irreflexiva sobre el futuro de la educación y la formación de ciudadanos en las
actuales sociedades.
Estructura
el libro en siete capítulos en los que defiende que para que haya una
democracia de verdad es necesario dar una mayor importancia a las humanidades y
que estén más presentes en la educación, dado que esto fomentará el desarrollo
del pensamiento crítico.
Utiliza
como referencia en numerosas ocasiones la filosofía basada en las artes y
humanidades que promulgaban John Dewey y R. Tagore autores representativos de
EEUU e India, respectivamente, dos países que conoce bien y en el que la autora
centra su análisis, aunque lo hace extensible al resto del mundo.
Martha
quiere dejar patente que actualmente las artes y humanidades no ocupan el lugar
que debieran en la educación.
Dice que de forma global, la educación se entiende como una
herramienta para el crecimiento
económico que tiene como principal objetivo enseñar a los alumnos a ser
económicamente productivos. Pero esta percepción limitada de la educación,
basada en la profesionalización y con una reducción importante de las artes y
humanidades, incide directamente en la débil formación democrática de los
niños. La educación moral es fundamental para la permanencia de la democracia,
puesto que las humanidades favorecen el desarrollo de determinadas capacidades
que dotan a los alumnos de una sensibilidad y una comprensión necesarias para
afrontar la vida con pensamiento crítico.
En
resumen, si no se encuentra un equilibrio en la formación actual entre las
humanidades y las ciencias, las
consecuencias para el futuro serán aun más graves que la crisis económica que
estamos viviendo. Si las cosas continúan así se avecina una crisis
“silenciosa”, la crisis de la educación. La autora afirma que la falta de
importancia que se le da a las artes y humanidades en la educación, ocasionará
“generaciones enteras de máquinas utilitarias”, en vez de ciudadanos libres,
capaces de pensar por sí mismos. Sin educación, la democracia corre peligro,
“el futuro de la democracia a escala mundial pende de un hilo”. y sin
democracia cualquier intento de progreso será infructuoso.
Silvia Álvarez Santás
Silvia Álvarez Santás
He leído este libro hace tiempo...genial!!! Muy buena recomendación, Silvia!
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