lunes, 20 de febrero de 2017

La autonomía en los centros educativos españoles.


En el recorrido por las diferentes leyes educativas vemos como todas ellas mencionan la autonomía de los centros como una de sus aspiraciones. Sin embargo, en la práctica no parece que lo estemos consiguiendo y se queda simplemente en una declaración de intenciones.

En mi opinión, el sistema educativo español no permite una gran autonomía a los centros ya que,  cuestiones  esenciales  como  el  currículo,  la  metodología  o  el sistema  de  evaluación siempre viene determinados por instancias administrativas o territoriales superiores, mediante las diferentes Leyes y Reales Decretos de Educación.

La autonomía educativa permitiría al docente ser un  desarrollador  del  currículo  en  vez  de  un  implementador.  Sin  embargo  en  España  el currículo siempre está bastante cerrado. Se establecen los contenidos y las competencias que los alumnos deben alcanzar, con lo que se deja poco margen de maniobra al maestro.

En la siguiente noticia de Televisión Española, se habla del informe PISA de 2012, según el cual “los centros españoles tienen menos autonomía que la media de la OCDE para el desarrollo de contenidos y de la evaluación”. También recomienda que se aumente la autonomía de los centros      para      mejorar      la      calidad      de   la      educación: http://www.rtve.es/noticias/20131203/informe-pisa-senala-mal-reparto-del-gasto-educativo-horas lectivas/809343.shtml.

En el otro extremo está  Finlandia, que es uno de los países que siempre encabeza los rankings de educación. En Finlandia cada escuela establece su propia organización en función de sus necesidades y el gobierno tiene un porcentaje bajo de injerencia en la organización del plan curricular.

Creo  que  el  tema  de  la  autonomía  está  muy  relacionado  con  el  concepto  de  “escuela-comunidad”, ya que una escuela para organizarse de forma autónoma y  adecuada  con  su  entorno,  necesitaría  de  la  participación  de  todos  los  sectores  que  la conforman: maestros, niños, padres... Así cada centro sería capaz de identificar cuáles son sus características y sus necesidades y organizarse acorde a ello. Igual que no hay dos personas iguales, no puede haber dos centros iguales ya que éstos los forman las personas y su contexto específico. Homogeneizarlos no tiene sentido.

Como ya he comentado más arriba y creo que aquí está la clave, en los últimos años hemos asistido a la promulgación de varias Leyes Orgánicas, que han ido intentando solucionar la situación educativa pero con poco éxito hasta el momento. Por tanto, cada vez que un partido político ha llegado al Gobierno, ha cambiado a su antojo la educación española. Cinco leyes, con cinco nombres y siglas diferentes, reflejan la falta de consenso. Tanta pelea política tiene consecuencias en la calidad de nuestra educación, porque España suspende en el gran examen internacional sobre enseñanza ( informe PISA). Ésta proliferación de leyes educativas, que han ido derogando parcialmente las anteriores, provocan falta de claridad en cuanto a las normas aplicables en el sistema educativo. En consecuencia, conviene simplificar la normativa vigente, con el propósito de hacerla más clara.

Amo la educación y conozco de primera mano todo el potencial que puede desarrollar si se la apoya de verdad, si se le concede el valor real que tiene. ¡¡ Es nuestra joya de la corona, la base sobre la que asentar el futuro y el presente, la mejor bandera de la igualdad de oportunidades !!.

María Jesús Malavia Martínez.

1 comentario:

  1. Creo que aquí hay una cuestión que no se está atendiendo y que creo que tiene un peso muy importante. Se ha hablado de dar más autonomía a los centros educativos y la autora de la entrada comenta en su último párrafo: "... conozco de primera mano todo el potencial que puede desarrollar si se la apoya de verdad..." y aquí es donde quiero llegar. La palabra "apoyo" implica para mí una solidaridad y humildad por parte de todos en cuanto a la educación que actualmente no se está dando. Yo entiendo la educación como algo en el que debemos prestarnos todos, sin buscar una compensación material ya que la compensación real la vamos a gozar toda la sociedad puesto que el esfuerzo que hacemos todos para colaborar, participar, aportar y prestar nuestro tiempo de manera voluntaria, nos va a dar los recursos que ni siquiera el dinero puede alcanzar. ¿Por qué le va bien a Finlandia? Primero porque su sociedad se basa en una relación de confianza, apoyo mutuo de trabajo en equipo y un tiempo invertido que no busca recompensas monetarias ni materiales. Buscan enriquecer su cultura y entorno con el esfuerzo de cada uno de sus vecinos porque independientemente de ser padres con niños en edad escolar, toda la sociedad entiende a la perfección que la educación es labor de todos – incondicionalmente – para ser ciudadanos del mañana. El trabajo de voluntariado que llega a tener estos países que son "pioneros" en educación (otros como Canadá, Suiza, Noruega...) todos se basan en una sociedad de confianza y de muchas horas de voluntariado y trabajo en equipo para hacer posible esos pequeños milagros que vemos y que pensamos con mucha ignorancia que hace falta mucho presupuesto para lograr, cuando el mayor tesoro que podemos ofrecer son nuestras dos manos y nuestro tiempo. Muchos programas sociales se han realizado con la simple ayuda de manos ajenas e ideas de personas brillantes y creativas que con la AYUDA de los demás han hecho realidad los bocetos del cambio.
    Otra cuestión es la del currículo cerrado. Sí, es cierto que ya desde las leyes hasta las guías de los profesores todo viene ya muy mascado, pero precisamente porque la Ley dice ofrecernos la posibilidad de tener más autonomía, no entiendo ¿por qué más docentes no adaptan sus metodologías y buscan otras maneras de aprender? Quizás porque requiere muchas horas voluntarias por parte de ellos para hacer estos cambios y no estamos muy dispuestos a trabajar en equipo porque hay quien quiere llevarse sus medallitas y destacar sobre los demás.
    "All for one and one for all" - Alexandre Dumas

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